martes, 26 de octubre de 2010

Los Hunos.


Los hunos fueron una confederación de tribus euroasiáticas, muchas de ellas de los más diversos orígenes, unidas por una aristocracia que hablaba una lengua túrquica. Este grupo humano apareció en Europa en el siglo IV, y su máximo exponente fue Atila el Huno. Los hunos fueron llamados bárbaros por los romanos, a los que invadieron entre los siglos IV y V.

Cultura:

Por su origen se cree que la lengua de los hunos debió ser del tronco uralo-altaico, el grupo al que pertenecen lenguas como el turco o el mongol. La hipótesis de que su lengua fuera en realidad de la familia irania, basada en las inscripciones de monedas halladas en tumbas hunas procedentes del actual Afganistán y algunas ex repúblicas soviéticas, ha sido rechazada hoy en día, pues se ha demostrado que tales monedas sólo repetían el mismo patrón que las persas de zonas limítrofes. Por otra parte, algunas fuentes chinas los relacionan con pueblos siberianos, como los samoyedos, pero esto tampoco concuerda con los datos aportados por la arqueología.

Durante la Edad Media, se dejaron registradas numerosas gestas y leyendas entre las cuales se halla la de Hunor y Magor, cuya versión más antigua data del siglo XIII en Hungría. En ésta se narra cómo estos dos hermanos dan nombre a las naciones huna y húngara, hallándose así ambas emparentadas. Hasta ahora no se ha logrado establecer ningún parentesco étnico entre ambas, pero se estima que después de la llegada de los húngaros de Asia en 905, se acabaron mezclando con los restos de la civilización huna que aún vivía en el territorio de Panonia por aquél entonces.

En cuanto a la religión no se sabe casi nada de ella. Aparentemente tenían un tipo de "adoración al caballo" (ya que estos animales eran una figura casi "sagrada" para ellos en su cultura). Las fuentes romanas suelen referirse a ellos como individuos subhumanos carentes de cualquier clase de dios y moral, sin creencia en otra vida aparte de la terrenal, aunque se sabe que tenían algo parecido a chamanes o brujos en su tribu (que creían en la existencia de abominaciones subterráneas infernales), especializados en la adivinación a partir del examen de restos y huesos de animales. Originalmente cremaban a sus muertos, aunque más adelante comenzaron a inhumarlos. Practicaban tanto la poliandria como la poliginia.

martes, 19 de octubre de 2010

PÁGINA DE CLASE.

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martes, 5 de octubre de 2010

Roma Antigua.

De acuerdo con la leyenda, la ciudad de Roma fue fundada por los gemelos Rómulo y Remo en el año 753 a. C.; pero la evidencia arqueológica indica que Roma se fundó por el asentamiento de grupos nómadas en el área conformada por las siete colinas tradicionales. Fueron los cabezas de familias -los pather-que se reunieron cerca del Monte Palatino, en el área del futuro Foro Romano, los que dieron a Roma una fisonomía urbana, conurbándose el área hacia el siglo VIII a. C.. La ciudad fue convertida en la capital del Reino Romano (gobernado por 7 reyes según la tradición), de la República Romana (Desde el 512 a. C. gobernada por los dos cónsules y el Senado) y del Imperio Romano (Desde el 31 a. C. gobernado por un emperador); su éxito dependió de sus conquistas militares, predominancia comercial en el Mediterráneo y de la asimilación de las culturas vecinas(como es el caso de la etrusca y de la griega).

El dominio romano se extendió por casi toda Europa y por las costas del Mediterráneo, mientras que su población alcanzó el millón y medio de habitantes.

Hacia el siglo IV d.C la capital del Imperio Romano se trasladó a Constantinopla, por lo que Roma dejó ser el centro político del Estado. A fines del siglo el Imperio es dividido en dos partes: la parte Occidental y la parte Oriental. Capital de la parte Occidental fue la ciudad de Rávena, más apta para la defensa que la antigua Roma, la cual perdió definitivamente el rango de capital política, aunque continuó como centro simbólico y cultural, preparándose para ser la futura capital del Pontificado medieval.

miércoles, 9 de junio de 2010

Caída del Imperio Romano.

Después de la división del Imperio Romano Occidente quedó conformado por Hispania, Italia, Galia, la isla de Gran Bretaña, el Magreb y las costas de Libia, mientras que Oriente estaba conformada por la península de los Balcanes, Anatolia Oriente Próximo y Egipto, convirtiéndose con el tiempo en el Imperio bizantino, denominación tomada de Bizancio, antiguo nombre griego de su capital Constantinopla.
Honorio situó su capital en Milán. Ya desde hacía tiempo, la mitad occidental del Imperio romano había estado sumida en continuas guerras civiles por el poder, con generales que se rebelaban cada pocos meses y se autocoronaban emperadores alternativos, especialmente en Britania y Galia. A este complicado cuadro que hacía tremendamente difícil mantener el gobierno sobre el Imperio de Occidente se unían las continuas injerencias de los pueblos bárbaros, que se oponían alternativamente a las órdenes de unos u otros contendientes o rompían con todos entregándose al saqueo según les convenía.
Por todo ello, Occidente sufrió de forma mucho más contundente las consecuencias de la crisis del siglo III, mientras que Oriente lograba recuperarse poco a poco, a pesar de las amenazas fronterizas de los godos y los persas, debido a los ingresos procedentes de los ricos campos de Anatolia y Egipto, su mayor cohesión interna y su población más abundante y menos golpeada por las guerras civiles, la corrupción y las pestes como ocurría en Occidente.
Invasiones bárbaras.

Las invasiones germánicas.]
Artículo principal: Invasiones germánicas
La crisis se apoderó de forma irreversible de Occidente cuando los visigodos bajo el mando de Alarico I se dirigieron hacia Italia en el año 402. En un primer momento, el general romano de origen vándalo Estilicón, una de las últimas grandes figuras militares de Occidente, logró derrotar a Alarico I en la Batalla de Pollentia. Sin embargo, las tropas romanas ya no eran tan abundantes como en tiempos anteriores y Estilicón sólo pudo reunir los hombres suficientes retirando buena parte de los que vigilaban la frontera del río Rin. A resultas de ello, en la Navidad del 406 los vándalos, suevos, francos y en menor medida los gépidos, alanos, sármatas y hérulos, cruzaron de forma masiva el río helado y se extendieron como una plaga por toda la Galia y luego por Hispania, saqueando todas las ciudades a su paso.
Poco después Alarico I volvió a amenazar a Roma exigiendo el pago de importantes tributos, mientras en Britania un nuevo usurpador se coronaba a sí mismo como Constancio III. Estilicón fue incapaz de atajar la crisis y fue ejecutado en 408. Las tropas romanas abandonaron Britania mientras era invadida por nuevos contingentes bárbaros con el fin de apaciguar la situación en la Galia, pero poco pudieron hacer. En todo el Imperio la autoridad romana se desmoronaba, y sólo las sucesivas capitales de Milán y Rávena contaban con las fuerzas suficientes para defenderse adecuadamente.
Con este cuadro, a Alarico le fue relativamente fácil chantajear a la abandonada ciudad de Roma al sitiarla sucesivamente en 408 y 409, retirándose cuando obtenía el oro convenido con el Senado. Pero en el 410 no le pudieron entregar las 4.000 piezas exigidas y Alarico ordenó saquear la ciudad. Tal hecho fue visto por los propios romanos como el fin de una era y un ultraje inimaginable, pues la antigua gran capital del viejo Imperio caía ahora saqueada por los bárbaros.
Alarico se dirigió luego a Nápoles con intención de embarcar hacia África, pero murió en el camino. Sorprendentemente, Gala Placidia, hermana del emperador Honorio (refugiado en Ravena) que había sido capturada en Roma, consiguió convencer a los visigodos para que firmasen la paz y se aliaran con los romanos. Selló esta alianza casándose con el nuevo rey visigodo, Ataúlfo, al cual se le cedió la Aquitania en 412 con el fin de que restableciera la autoridad romana sobre la Galia, y lo consiguió tras largas guerras con otros pueblos bárbaros.
Posteriormente, los godos recibirían también el encargo de restablecer el orden en Hispania, lo que consiguieron con una consecuencia: al expulsar a los vándalos de Hispania en 429, éstos se dirigieron a África y la arrasaron, tomando Cartago. Allí se apoderaron de lo que quedaba de la flota romana y aprendieron el arte de navegar, extendiendo su nuevo Imperio marítimo sin problemas por Córcega, Cerdeña, parte de Sicilia y las Baleares. Saquearon también muchas ciudades, incluida de nuevo Roma en 455. Los romanos perdían el dominio del mar y su principal reserva de cereales, la del Norte de África.

lunes, 10 de mayo de 2010

La leyenda de Hércules.


Hércules era el nombre en la mitología romana del héroe de la mitología griega Heracles, siendo una metátesis del nombre griego. Era hijo de Júpiter, el equivalente romano del dios griego Zeus, y la mortal Alcmena. Llevó a cabo doce grandes trabajos, llamados Los doce trabajos de Heracles y fue divinizado.

Los romanos adoptaron la versión griega de su vida y trabajos sin cambios esenciales, pero añadieron detalles anecdóticos propios, algunos de ellos relacionando al héroe con la geografía del Mediterráneo occidental. Los detalles de su culto también fueron adaptados a España.
Interpretaciones modernas de la leyenda de Hércules lo mostraban como un líder sabio y buen amigo. Así, en muchas de las adaptaciones televisivas y cinematográficas se le representa de esta manera, especialmente la serie de los años 1990 Hercules: The Legendary Journeys y la película Hércules. Aunque Heracles fue un campeón y un gran guerrero, no fue ajeno a las trampas y al uso de trucos sucios a su favor. Sin embargo, fue célebre por haber hecho al mundo seguro para el hombre destruyendo muchos monstruos peligrosos, y también se le ponía como ejemplo por no haber atacado nunca en primer lugar, sino por haber conquistado todo simplemente defendiéndose cuando era atacado, y protegiendo a los indefensos y afligidos. Su autosacrificio le consiguió el ascenso al Olimpo, donde fue bienvenido por los dioses. Su leyenda perdura, aunque a menudo adaptada a las tendencias políticas de la época.

El personaje de Hércules ha sido adaptado en varias ocasiones al cómic por la casa Marvel.

domingo, 7 de marzo de 2010

HOMO SAPIENS SAPIENS!


Los seres humanos constituyen, desde el punto de vista biológico, una sola especie animal: Homo sapiens. Son también llamados genéricamente hombres, aunque ese término se aplica también específicamente a los individuos de sexo masculino, por lo que se propone el uso de términos como ser humano, especie humana y evitar la confusión con el varón. Incluso existe una propuesta para usar términos más neutros de género como humán/humanes.[1]

En el pasado, el género Homo fue más diversificado, y durante el último millón y medio de años incluyó numerosas otras especies. Desde la extinción del Homo neanderthalensis, hace 25.000 años y del Homo floresiensis, hace unos 12.000 años, el Homo sapiens es la única especie viva del género Homo que aún prevalece en el tiempo.

Hasta hace poco, la biología utilizaba un nombre trinomial Homo sapiens sapiens para esta especie, pero más recientemente se ha descartado el nexo filogenético entre el Neandertal y la actual humanidad,[2] por lo que se usa exclusivamente el nombre binomial. Homo sapiens pertenece a una estirpe de Primates, los hominoideos. Evolutivamente se diferenció en África y de ese ancestro surgió la familia de la que forman parte los homínidos.

Filosóficamente, quizá no haya tarea más compleja para la Humanidad que definirse a sí misma, debido a la complejidad que esto representa. Desconocemos los alcances y el destino de nuestra propia especie. El papel del hombre en el Universo es múltiple: como admirador, artífice y como ser que ha procurado, en algún modo, trascender y dejar una impronta o huella en el Universo.

Biología Cuerpo humano Artículo principal: Anatomía humana
El organismo humano, a pesar de su similitud con otros mamíferos superiores, posee el nivel de complejidad más alto y especializado de la escala evolutiva, pues cada órgano, tejido, aparato y sistema, está en compleja interrelación que lo mantiene en equilibrio. Sobre él han surgido a lo largo de la historia movimientos para admirarlo y tratar de comprenderlo, especialmente en la edad del humanismo en Grecia y el Renacimiento europeo.

En cuanto a su locomoción y movimiento, es uno de los más plásticos del reino animal, pues existe una gama infinita de movimientos posibles, lo que le capacita para actividades trascendentes como el arte escénico y la danza, el deporte y un sinnúmero de actividades cotidianas.

La especie humana aún mantiene un notorio dimorfismo sexual en el nivel anatómico, por ejemplo, la talla media actual entre los varones caucásicos (si crecen bien nutridos y con poco estrés) hacia los 21 años es de 1,75 m, la talla media de las mujeres caucásicas en iguales condiciones es de 1,62 m, y los pesos promedios respectivos son de 75 kg y 61 kg respectivamente; aunque así como se ha notado una "tendencia secular" al aumento de las tallas (especialmente durante el siglo XX), muchos indicadores sugieren que es probable desaparezca el dimorfismo sexual en lo que a tallas y pesos respecta.

Véase también: Cuerpo humano, Fisiología humana y Genética humana

domingo, 21 de febrero de 2010

''Australopithecus Africanus''


Australopithecus africanus es una especie de homínido fósil de Sudáfrica. Su nombre significa “mono del sur de África”. Los primeros restos fósiles, el cráneo de un niño conocido como el niño de Taung, fueron descubierto en 1924 por Raymond Dart en Taung, Sudáfrica,1 pero no fue tomado en cuenta hasta 30 años después. Posteriores descubrimientos se realizaron en Sterkfontein y Makapansgat.

Características;

Como otros Australopithecus, A. africanus tenía una marcha bípeda, aunque aun conservaba costumbres arborícolas. Su peso oscilaba entre los 33 y 67 kg, con una estatura de 1,50 m.
Su capacidad craneana es de 480 cm³ a 520 cm³,2 muy por debajo de los 1.500 cm³ del ser humano actual. Su caja craneal es más alta y redondeada que la de los antropomorfos, y su esqueleto postcraneal es similar al de Australopithecus afarensis.
Su cara es más corta. Presenta menor prognatismo (la mandíbula está adelantada con respecto al maxilar), unido a un menor tamaño de piezas dentales.
Sus piezas dentales no se diferencian mucho de las del humano. Los caninos eran pequeños, sin sobresalir como en los antropomorfos, y los incisivos eran tan pequeños como los nuestros. Recientes estudios han demostrado que podía partir semillas y frutos secos grandes con sus dientes, lo que le habría dado una gran ventaja en épocas de escasez de otros alimentos más blandos.3
También es importante mencionar que desaparece el diastema (separación entre incisivos), o es muy escaso.
Por tanto, notamos una reducción de caninos e incisivos y hay un mayor énfasis de la masticación en el resto de la dentadura.
Otro punto importante es el dimorfismo sexual.4 5
La cronología es difícil de determinar por la características de los yacimientos. Algunas fuentes barajan cifras desde más de 2 millones de años de antigüedad hasta menos de 3 millones;6 otras lo datan entre 2,5 y 3,3 millones de años7